LA EXPERIENCIA SOCIOLÓGICA
Desde la perspectiva de Dubet (autor del libro), nos expresa lo que el percibe como la “experiencia sociológica”, permitiéndome exceder el termino, desde variadas experiencias como los movimientos sociales (revueltas sociales), pasando por la dinámica escolar francesa de los años sesenta del siglo XX y finalizando en la justicia social, se distinguen algunos experimentos sociológicos, donde los actores como los investigadores comparten de manera cercana la dinámica del movimiento social.
El escritor deja a disposición del lector lo que denomina los “nuevos movimiento sociales”: las luchas estudiantiles, las luchas antinucleares, la lucha occitana, el sindicalismo obrero y la solidaridad como característica puntual de éste último.
Algunos sociólogos (Crozier, Bourdieu; Passeron, etc.) participaron en conjunto con Dubet, dedicándose a observar los movimientos y poder registrar la experiencia de los distintos actores sociales hacia el interior de los grupos, develando la esencia en cada una de las revoluciones, aspectos a destacar como: la rabia, la solidaridad, la representación que se percibe con respecto a los políticos y la policía, descripciones que Dubet deja un tanto someras, sin exposición de las razones de fundamento que provocaron esas revoluciones; tan solo toma en consideración la variable política.
La experiencia sociológica de Dubet posa sus ojos en un escenario de importancia súbita en Francia: la escuela, arena de cambios y acciones donde se involucran tanto los alumnos como los docentes. La perspectiva del autor, determinista en todos los aspectos, dictatorial y con muchos límites, se relaciona con su propia visión para juzgar el sistema, teniendo poco en cuenta el aspecto macro-social dominante, así como el resto de las opiniones de los observadores del mismo fenómeno.
¿Sobre qué temática está interesado el autor, lo que al final de cuentas ha comenzado a denominar la experiencia sociológica? Los conflictos sociales, las acciones de los individuos, así como la explicación objetiva de las relaciones y dinámicas sociales; concluyentemente, la importancia fundamental de la experiencia sociológica radica en la relación que permanece recíproca entre las coyunturas de lo objetivo con los subjetivo, entre el actor y el sistema.
Ahora cuestiono las aseveraciones que el autor plantea, ¿dónde está el punto de encuentro para ese tipo de sociedad, que delimita su dinamismo a ciertos puntos de vista del pensamiento y acción políticos? ¿Qué decir de la concepción de la sociedad dinámica u “orgánica” planteada por E. Durkheim, o la sociedad que racionaliza, concebida por Weber? ¿Dónde encaja en esta supuesta experiencia sociológica la sociedad como conflicto regulado?
La expresión más lógica en cuanto a conceptualización es que la experiencia sociológica se define a sí mismo como la cristalización, más o menos estable, en los individuos y los grupos, de lógicas de acciones diferentes, a veces opuestas, que los actores deben combinar y jerarquizar, a fin de constituirse como sujetos.
Diseminando las ideas, contabilizándolas a manera de resumen, la experiencia sociológica no es una experiencia de lo vivido, es más bien presentada como la opción o conjunto de éstas de las cuales los actores sociales pueden echar mano para manipular lo que han construido como realidad, frente a ese gran monstro descrito como sociedad, donde sus tentáculos puede y llegan a cualquier rincón de las interrelaciones humanas, afectándolas en todas sus formas posibles, pero que al mismo tiempo le presentan al individuo alternativas para comprender los procesos sociales, salidas de escape, experiencias sociales...
Dubet, Francois. (2007) La Experiencia sociológica. Barcelona, Editorial Gedisa.
