domingo, 21 de agosto de 2011





LA IMAGINACIÓN SOCIOLÓGICA.

C. WRIGHT MILLS.

ENSAYO.

asc

Examino en este ensayo, del modo más escueto, las principales ideas que el autor intenta explorar y explicar –a su modo de entender la imaginación sociológica- sin dejar a un lado mis opiniones con respecto a la obra en turno de análisis.

Desde las primeras líneas el punto primordial parece arrojada en una manera confusa de explicar lo que el autor denomina “Imaginación Sociológica” (IS), exponiendo esta característica como la llave maestra ante cualquier duda de las ciencias sociales a través de una interpretación precisa, concisa y sin dudas. Quién la llegase a poseer (aunque en ningún momento se toma el tiempo de explicar cómo adquirir tal IS) interpretará la historia, en todo su escenario, en cuanto a su significado de la vida interior y para la trayectoria exterior de diversidad de individuos. En líneas posteriores menciona el fruto principal de la IS, este radica en que el individuo podrá tomar consciencia de su persona, localizándose a sí mismo en su época.

El segundo apartado lo ocupa el escritor para establecer lo denominado “la Gran Teoría” (LGT), partiendo de una crítica, que a mi juicio carece de sentido de practicidad, a unas fragmentos descontextualizados de T. Parsons; entendido de otro modo, Mills centra la atención del lector en conceptos tales como: regularidades sociales, socialización, control social, etc., criticando fundamentos que Parsons llegó a describir como “una teoría sociológica general”. En resumen, yo como lector novato de sociología general, no llego a captar el contenido y objetivo de la tan presumida Gran Teoría.

Pasando por el laberinto de ideas de la Gan Teoría, Mills aterriza en arenas movedizas en cuanto a pensamientos: el empirismo abstracto. De por sí, el autor viene debatiéndose en un cúmulo de pretensiones pomposas, intentando escalar rocosas imposturas, haciendo dificultosa la organización de ideas.

En el tercer capítulo se concentran nociones en comparativa con la filosofía de la ciencia y el cómo la sociología tiene un espejo epistemológico frente a sí, movimientos metodológicos y epistemológicos provienen de una herencia directa de la primera, suponiendo un método científico, en resumen, parece que la metodología, menciona el escritor de la IS, define y determina los problemas sociales que el científico social aborda. Una crítica que el autor plantea acerca del método científico, partiendo desde la concepción de las ciencias naturales, y que me parece importante resaltar, son los fragmentos expuestos por algunos cientificistas: P. Bridgman (premio Noble de física) declara que “no hay método científico como tal, sino que la característica vital del procedimiento del científico ha sido simplemente hacer todo lo posible con su inteligencia”; otro premio Nobel de física de nombre Polycarp Kusch declara que “no hay métdo científico, y lo que se llama así solo puede bosquejarse para problemas muy sencillos”. Con los extractos anteriores se justifica que las ciencias sociales, en especial la sociología, no tiene porqué preocuparse de justificar sus procedimientos metodológicos a partir del método riguroso expuesto por el método científico.

El conocimiento cuasi-pleno de los usos de la historia, aparece justificado como requisito para desarrollarse plenamente al alto nivel de profesionales analíticos de fenómenos que comprenden la esfera de los social, específicamente aquellos movimientos que interesan a los sociólogos; lo que Marx llamó “el principio de la especificad histórica”, en otras palabras menciona Mills que toda sociedad dada debe ser entendida en relación con el periodo específico en que existe, basado en ello establece el autor este requisito de comprensión histórica de los fenómenos sociales contemporáneos.

Sobre la Razón y la Libertad, Mills retoma una idea e interpretación de la corriente teórica denominada por algunos como Freud-Marxista, la cual centra sus postulados en la des-ajenación del sujeto y humanización del mismo, como procesos resultantes de la racionalización consciente, sabiéndose parte de un resultado como individuo-sociedad y siendo producto del análisis clínico profundo: en síntesis, hacer al humano realmente humano, teniendo entre sus principales armas la razón y la libertad, en un sistema social y político que no parece estar interesado en proporcionar dichos argumentos a sus ciudadanos. Un hombre con racionalidad pero sin razón, producto del devenir socio-histórico, de lucha de clases y preso de impulsos irracionales, buscando una salida sin encontrarla con éxito, simplemente se adapta, se conforma, se enajena, se convierte en autómata. Romper con esta “maldición” que se anida en la psique del individuo-social, es la tarea principal de todo estudioso de las ciencias sociales, teniendo como argumento principal la IS.

Rescato tan solo dos ideas sobresalientes del apartado sobre política que el autor expone; uno, nadie está “fuera de la sociedad”. La cuestión es dónde está cada uno dentro de ella; dos, la tarea política del investigador social –como de todo educador liberal- consiste en traducir constantemente las inquietudes personales en problemas públicos, y los problemas públicos en los términos de su significación humana, para diversidad de individuos. Su tarea consiste en desplegar en su trabajo este tipo de imaginación sociológica.

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